Licenciado Diego Bautista Urbaneja

dbuEl Lic. Diego Bautista Urbaneja estuvo encargado de la Presidencia de la República, legislador, orador y eminente abogado. Nació en Barcelona, Venezuela, en 3 de diciembre de 1782 y murió en Caracas el 12 de enero de 1856. Su tronco familiar es de los ilustres de la Colonia, Recibió el título de licenciado en Derecho Civil en la Universidad de Caracas. Antes de iniciarse en la vida pública ejerció la profesión de abogado con excepcional capacidad. Cuando se inició la lucha por la Independencia el Dr. Urbaneja abrazó con entusiasmo las nuevas ideas de la liberación nacional y tomó parte en las deliberaciones y reuniones que se celebraban en las casas de habitación del Regidor Valentín Ribas y de Díaz Casado. En esas reuniones se prepararon los acontecimientos del 19 de Abril de 1810. En ese día pronunció un discurso que, según la opinión de Don Arístides Rojas entusiasmó la multitud por la madurez de las ideas y lo encendido y lo patriótico de los conceptos. El año siguiente fue miembro de la Sociedad patriótica y en 1812 figuró como Asesor de la Intendencia General de la Alta Policía. En ese cargo se mantuvo hasta la Capitulación de Miranda. Su temperamento enérgico y valeroso le dio el aliento y la firmeza requeridas para servir a la Causa de la Independencia en donde quiera que el deber le señaló un sitio. Así lo vemos en los años 13 y 14 prestar servicios militares durante la Guerra a Muerte, Marchó con el ejército de Bolívar para Oriente y en Margarita fue miembro del Gobierno de aquella región. Cuando en 1815 llegó a Cartagena de Indias en compañía de Bermúdez acompañó y tomó parte en la deposición del Jefe de aquella Plaza. En el Cerro de la Popa que domina la ciudad, combatió Urbaneja.

En 1816 formó parte de la expedición de los Cayos y fue elegido Presidente de la Asamblea de Carúpano. Asistió a los combates de Onoto, San Sebastián, Chaguaramas, Quebrada Honda y a las famosas Batallas del Alacrán y del Juncal. Fue Diputado al Congreso de Ca­riaco en 1817 y se unió a la División con la que Mariño sitió a Cumaná.  Su actividad, valor e inteligencia le dieron el prestigio que merecía, hasta el punto que Morillo lo consideró como uno de los elementos más importantes de la Independencia y puso precio a su cabeza. A fines del año 1817 y al año siguiente desempeño el cargo de Miembro del Consejo de Estado, para el cual lo nombró Bolívar. En ese mismo tiempo fue redactor del Correo del Orinoco. Fue uno de los Representantes del Congreso de Angostura y Secretario del mismo Cuerpo.  En las agitadas sesiones del Congreso de Angostura defendió con calor la autoridad y la obra de Bolívar. A pesar de sus servicios militares y de habérsele reconocido haberes como miembro del ejército, el prefirió siempre sus labores de jurista y de legislador. La mayor parte de las leyes hechas en aquel tiempo son obra suya. En 1819 Bolívar lo nombró Ministro del Interior y después Ministro de Guerra y Marina.  Asistió al Congreso de Cúcuta y es por consiguiente uno de los firmantes de la Constitución de Colombia. Terminada la Guerra de la Independencia regresó a Caracas y ocupó en la Corte de Justicia un sitial de Ministro.  A partir de 1821, en Caracas, es ministro de la Corte Suprema de Justicia, hasta 1826. En 1824, como gran maestre, había instalado la Gran Logia masónica de Colombia. En 1826 es enviado en misión por José Antonio Páez junto con Diego Ibarra para informar al Libertador sobre la situación interna de Venezuela.  En 1827 fue al Perú con una importante comisión ante Bolívar. Prestó buenos servicios a la Instrucción pública, entre ellos resalta el haber creado fuentes de rentas para la Univer­sidad de Caracas. Sus conocimientos sobre finanzas y economía quedan expuestos en el informe que presentó sobre las causas de la miseria en Venezuela. Con Sanabria y Paúl organizó la Administración pública. Fue también Ministro de la Corte de Apelaciones e Intendente de Maturín, en reemplazo de Salom.  Al separarse Venezuela de la Unión Colombiana en 1830 fue Ministro de Hacienda y de Relaciones Exteriores, correspondiéndole como tal, informar a las autoridades de Bogotá, el 27 de febrero de 1830, la decisión de Venezuela de separarse de la Gran Colombia. Al ser restablecida la Gran Logia nacional, Urbaneja fue elegido gran maestre de la masonería venezolana, cargo que desempeñó hasta 1844.  Fue Diputado por Carabobo a la Constituyente. Más tarde fue elegido Vice-Presidente de la Repúbli­ca.  El Licenciado Diego Bautista Urbaneja fundó el primer Colegio Nacional de la República en la ciudad de Trujillo el día 20 de noviembre de 1832.

En el año 33 con Páez fue Ministro del Interior y de Justicia. En 1834 fue Candidato a la Presidencia de la República. Cuando Soublette ejerció la primera Magistratura lo designó Ministro del Interior. Más tarde estando Páez en el Poder lo ratificó en el nombramiento.  Pero habiendo surgido diferencias entre el Presidente y él, por las cuestiones de la Instrucción Pública, renunció a la Cartera. Por esta circunstancia los dos Próceres se distanciaron, quizás para humi­llarlo lo nombra Páez Juez de Paz. Pero Urbaneja con una entereza republicana, de la cual había dado siempre pruebas evidentes, aceptó el cargo, porque efectivamente la República para su servicio no tiene funciones sin importancia. El año 42 fue de nuevo Candidato a la Pre­sidencia de la República. Volvió a la actividad pública como Vice­presidente de la República, Miembro del Consejo de Gobierno y Presidente de la Asamblea Municipal.

El año 44 cuando presidía el Tribunal Académico fue electo Vice­presidente de Venezuela, presidió el Consejo de Gobierno y desempeñó la Presidencia de Venezuela con tino y acierto.   En 1849 no aceptó el Ministerio del Interior que reiteradamente le ofreció el General Monagas. Desde ese momento su separación de la política activa comenzó.  Finalmente en 1853 fue Gobernador de Caracas.

Esa vida espléndida, llena de heroísmo y de valor moral, de sabi­duría y de inteligencia clara y profunda, es una de las vidas ejem­plares que en el pasado de nuestro país nos señalan las rutas de la consagración, del sacrificio y de la gloria.  Los restos del Licencia­do Diego Bautista Urbaneja tienen merecido reposo en el Panteón Nacional y un Busto de mármol el Jardín central del Gran Templo Masónico de la República de Venezuela ubicado en el Centro de Caracas entre las esquinas de Jesuitas a Maturín.

Fundó la Resp:. Log:. “Protectora de las Virtudes” N° 1, en la ciudad de Barcelona, el 24 de junio de 1810, constituyéndola como Triángulo Masónico. El 1° de julio de 1812, la transformó en Logia siendo su Primer Venerable.

En Caracas, el 16 de abril de 1823, fundó la Logia “Fraternidad Colombiana”, que sirvió de cimiento a la Logia “Fraternidad” N° 4, reorganizada en 1838.

El 24 de junio de 1824, fundó en Caracas a la “Gran Logia de la Gran Colombia”, de la cual fue su primer Gran Maestro. En 1838, reorganizó la masonería venezolana y constituyó definitivamente a la Gran Logia, con el nombre de “Gran Logia de Venezuela”.

El 10 de mayo de 1840, junto con el General José Antonio Páez y otros próceres, fundó el Supremo Consejo Confederado del grado 33°, para la República de Venezuela, siendo su segundo Soberano Gran Comendador.